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Agua pura, el 95% de nuestras cervezas

Cuando se habla de la elaboración de la cerveza se suele pensar en ingredientes como la cebada, las maltas o los lúpulos. Pero pocos son los que mencionan el ingrediente más importante, el que ocupa hasta el 95% de su composición en la mayoría de los casos: el agua. Para nosotros, aportar la máxima calidad a la fusión a través del agua es clave. Por eso, trabajamos con su pureza.

El agua con la que se elaboran nuestras cervezas procede del Embalse de Picadas, en Madrid, y llega hasta nuestra fábrica en Numancia de La Sagra a través del canal oficial de Picadas-Toledo. Este agua es de mineralización muy débil, lo que quiere decir que tiene unos niveles muy bajos de calcio, magnesio, bicarbonatos y residuo seco. Estas condiciones la convierten, ya de por sí, en un agua óptima para la elaboración de cerveza pero, además, en nuestra fábrica pasa por un filtro de carbón activado que retiene cualquier partícula que pueda contener. Entre ellas, las partículas de cloro que resultan un inconveniente para el posterior desarrollo y supervivencia de la levadura.

Gracias al filtro de carbón activado por el que pasa nada más entrar en nuestra fábrica, conseguimos un agua con 0,0 mg/l de cloro libre disuelto y sales. El resultado es, prácticamente, el de un agua destilada sin recurrir a un proceso de destilación.

Este proceso de purificación natural del agua otorga varios beneficios a nuestras cervezas.  El más importante es el de no requerir ningún componente químico para absorber las propiedades de las maltas.

Por eso, todos los días en nuestra fábrica se comprueba la pureza del agua a través del análisis de su pH, conductividad, cloro y propiedades organolépticas.